Desde hace unos años, cuando pienso en hacer un camino, sé que me encontraré conmigo mismo.

Es infalible.

Luego de unos cuantos, he llegado a esta certeza.

Encontrarme conmigo mismo no es necesariamente placentero, pero es lo que más necesito, siempre.

 

A veces es dar tiempo, dar espacio. Crear espacio. Y así, las ideas y pensamientos que estaban deseando salir, pueden brotar.

A veces es encontrarte con algo -o alguien-, que toca algo dentro. Algo extremadamente importante en éste momento de tu vida.

Siempre, es algo que no esperabas.

Y a la vez, no podría ser otra cosa.

Es como un muy buen libro, que se desenvuelve de manera totalmente inesperada, y mismo tiempo, lo que pasa es inevitable.

 

La consigna es simple:

 

Cada día, avanzar.

Intentar dejar en casa lo más posible, para crear ese vacío donde el universo pueda hacer lo suyo.

Aburrirse un poco: ideal.

De hecho, creo que es un ingrediente esencial, especialmente los primeros días.

 

Quitar todo lo que puedas de fuera, responsabilidades, conversaciones, incluso la música.

Darte unos cuantos días, de vaciar, de aburrirte. Los que sean necesarios.

De tocar eso que está ahí dentro, esperándote.

 

Y me sale advertirte de nuevo, puede que no sea nada cómodo.

Puede que sea un nudo en el pecho. Puede que sea una depresión que lleva décadas tratando de decirte algo. O también, puede ser una fuente de energía creativa, de ideas y proyectos. De ganas e ilusión. O todo a la vez.

Ríndete al misterio, deja que brote. Aunque no tenga sentido.

Aunque te preguntes, de verdad, ¿Qué estoy haciendo acá?, y estés a punto de dejar el camino.

Sigue avanzando, paso a paso.

 

En la medida de lo posible, olvídate de a dónde vas. Olvídate de Santiago, si ese es tu “destino”. Incluso, olvídate de dónde planeas dormir hoy. Tráete al presente, una y otra vez.

Suelta.

Deja caer, en esa inercia hacia adelante, todo lo que ya no necesitas. Esas células de piel muerta. Despójate de lo que ya no es.

Anímate a abrirte a lo desconocido. Al siguiente paso. En el camino. En tu vida.

Déjate sorprender…

 

Camino de Santiago